lunes, 12 de marzo de 2012

"El Jamaiquino" interpretado por Niño Rivera

Probablemente la mejor versión de este número clásico de la música cubana. Interpretado por su autor, Andrés Echevarría Callava, conocido artísticamente como Niño Rivera, quien lo escribiera en 1944, haciéndose popular de inmediato y convirtiéndose con el tiempo en uno de los temas más versionados de toda Latinoamérica. Rivera puede considerarse como uno de los padres del tres cubano, cordófono de tres cuerdas dobles octavadas creado a la luz del influjo colonial español, concretamente en la zona del Caribe. Originario de las lomas orientales de la isla de Cuba, fue la adaptación rural de la familia de instrumentos de cuerdas de alambre que fueron populares en España durante la época colonial: el laúd, la bandola y la bandurria. Así los campesinos crean un instrumento más bien rústico, pero mucho más barato que un laúd español. En el viaje que realiza el son hacia la zona occidental de Cuba hacia finales del siglo XIX, éste se acompaña del tres, como no podía ser de otra forma, ya que su cometido es ejecutar esa marcación característica conocida como "tumbao", acaso uno de los principales rasgos del son y, en definitiva, de la mayor parte de los géneros rumberos afrocubanos. Ya hacia la segunda década del siglo XX el tres está presente en el auge de los sextetos y septetos. Más tarde, Arsenio Rodríguez introduce las tumbadoras, el piano y la sección de viento con tres trompetas, otorgándole una nueva dimensión al estilo y sonido de las agrupaciones, conocidas desde entonces como "conjuntos". El tres tiene que adaptarse a las nuevas circunstancias y tiene que fabricarse de mayor tamaño para poder competir con la intensidad del nuevo sonido. Niño Rivera nutrió de grandes aportes armónicos y sonoros al instrumento, ejerciendo gran influencia en generaciones de treseros hasta nuestros días. Director, arreglista y compositor de números inolvidables como este "El Jamaiquino", "Monte adentro" o "Carnaval del amor". Llegó a escribir un "Método del Tres" y a componer un "Concierto para Tres y Orquesta", obra única en su género. Tanto en su estilo al tocar el instrumento como en lo relativo a los arreglos orquestales que creó pueden apreciarse influencias del jazz de la época, como Duke Ellington o Benny Goodman. Esta versión es probablemente del año 1981, de un disco grabado con el gran sonero Miguelito Cuní, que se destaca magistralmente en la parte vocal. 


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